Es una de las inquietudes del ser humano desde tiempos inmemoriales. Fuente del progreso humano, anhelo de unos, necesidad para otros… Seguro que ya has adivinado que nos referimos a viajar.
Viajar está en nuestro ADN. Necesidad para la supervivencia en los principios de la civilización, cuando aún éramos nómadas, poco a poco se fue convirtiendo en una actividad placentera hasta llegar a nuestros días.
Sin embargo, la forma en que viajamos los seres humanos ha cambiado mucho desde las largas travesías a pie de nuestros ancestros. Primero fue la domesticación de animales, luego la creación de medios de transporte más sofisticados como los barcos a vela y, desde la revolución industrial y la llegada de los motores, transportes más rápidos como coches, autobuses, trenes o aviones.
Pero estos medios de transporte que llegaron con la clara ventaja de la rapidez, son también altamente contaminantes, haciendo que las formas modernas de viajar sean cada vez menos sostenibles.
De eso precisamente vamos a hablar hoy, de volver a hacer que los viajes sean sostenibles.

¿Qué encontrarás en este artículo?
¿Es posible viajar de manera sostenible?
La gran pregunta y como toda gran pregunta tiene una difícil y ambigua respuesta. Ambigua porque depende de dónde pongamos el baremo de lo que es sostenible.
Cada acción por pequeña que sea va acompañada inevitablemente de una reacción. Por poner un ejemplo, vas caminando y pisas sin querer una fila de hormigas, unas cuantas van a morir de forma inevitable, por tanto, siempre vamos a alterar el medio cuando viajamos.
Ahora bien, sabiendo de la inevitabilidad de nuestros actos, podríamos considerar que viajar de forma sostenible es minimizar nuestro impacto a lo mínimo inevitable.
¿Qué es el turismo responsable?
Podríamos decir que el turismo responsable es aquel en el que minimizamos nuestro impacto en el ecosistema, la economía o la sociedad.
¿Cómo conseguimos esto? De muchas formas, aquí te dejamos unos ejemplos, no están todos los que son, pero si son todos los que están:
- Utiliza transportes de bajo impacto ambiental. Quizás para llegar al destino no hayas tenido más remedio que coger un avión, pero una vez en él puedes optar por medios de transporte limpios como bicicletas, caminar, etc. o de bajo impacto ambiental como trenes, tranvías o buses ecológicos. Siempre será mejor que alquilar un coche.
- Elige alojamientos sostenibles. Pequeños hoteles o apartamentos con fuentes de energías limpias (paneles solares, por ejemplo), buena eficiencia energética, reutilización de agua, etc.
- Mejor local. Gasta tu dinero en favorecer la economía local. Elige alojamientos locales, pequeños comercios, etc. Es mejor ayudar a desarrollar comunidades locales que favorecer la concentración de riqueza en grandes cadenas hoteleras o de supermercados.
- Elige formatos digitales. Sí, es verdad que los móviles no son precisamente lo más sostenible que hay, debido a los materiales con los que están fabricados, pero puesto que ya prácticamente nadie vive sin uno, al menos aprovéchalo para reducir el impacto ambiental. Lleva tus billetes, entradas, reservas, etc. En soporte digital y ahorrarás un montón de papel.
- Sé responsable con la energía. Es verdad, no tienes que pagar la luz o el agua del hotel o apartamento en el que estás alojado, pero si quieres ser un turista responsable haz buen uso de estos recursos. No te dejes el aire acondicionado todo el día puesto porque “está pagado”, no te des duchas de una hora, etc.
- Respeta las costumbres locales. Puede que tu forma de vivir sea muy distinta a la de las comunidades que visitas, pero al fin y al cabo son ellos los que están en su casa y tú eres el visitante, eres tú el que debe de adaptarse a sus costumbres, aunque te resulten extrañas.
Ventajas de viajar de manera sostenible
Ser un viajero sostenible tiene muchas ventajas, tanto para ti como para el destino que visitas, sus pobladores o incluso el planeta entero. Algunas de estas ventajas son:
- Te sentirás bien contigo mismo. Si sabes que estás haciendo las cosas bien, eso te reportará una gran satisfacción.
- Ayudarás a las comunidades locales a desarrollarse. Por ejemplo, si te alojas en un pequeño hotelito rural que regenta un pequeño empresario local, este seguramente compre en el mercado local, contrate gente de la misma comunidad, que a su vez gastará su sueldo en la misma población, generando un círculo económico que ayudará a desarrollarse a toda la comunidad. Cuando viajes piensa en local.
- Ayudarás al planeta. Si te mueves en bici en lugar de en coche, o compartes transportes cuando sean largos trayectos, reducirás tu huella de carbono.
¿Qué es el slow travelling?
El “slow travelling” es una tendencia de viaje que está tomando fuerza en los últimos años. Se trata de explorar los destinos con calma.
En contraposición a los viajes frenéticos de visitar cuanto más mejor en el menor tiempo posible para decir yo estuve ahí, el slow travelling propone una forma de viajar a fuego lento, disfrutando de la cultura, los paisajes, la gastronomía y las actividades locales, sin prisa, sin un calendario casi imposible y mezclándose con los nativos.
¿Viajar es malo para el medio ambiente?
Toda acción conlleva una reacción por pequeña que esta sea. Todo viaje va a alterar el medio ambiente de una u otra forma.
No queremos decir con esto que viajar sea malo para el medio ambiente “per sé”, pero sí que vamos a generar un impacto inevitable. La profundidad de ese impacto dependerá de cómo planifiquemos el viaje.
No es lo mismo viajar en un avión de pasajeros que en un velero, o viajar en coche que hacerlo en bicicleta… Impacto siempre habrá, de nosotros dependerá cuánto.
¿Qué transportes contaminan menos?
Obviamente, los transportes que menos contaminan son los movidos por tracción humana, animal o energías limpias. Algunos ejemplos de estos podrían ser viajar a pie o en bicicleta, a caballo o en un barco de vela.
Los transportes eléctricos colectivos serían los siguientes en la lista. Trenes, tranvías, etc.
Los eléctricos privados podrían ser los siguientes, pero solo podrían. Hay mucha controversia con esto y con razón. Puede que un coche eléctrico no genere emisiones de CO₂, pero… ¿De dónde proviene la energía para recargarlo?
Si esa energía proviene de fuentes limpias (eólicas, solares, hidroeléctricas) bien, pero si para cargar el coche eléctrico hay que quemar más carbón o combustibles fósiles o recurrir a la energía nuclear, la aparente sostenibilidad ya no es tanta…
En cuanto a vehículos movidos por combustibles fósiles, siempre es mejor recurrir a transportes colectivos que a vehículos privados.
¿Es lo mismo un viaje sostenible, responsable y ecológico?
Aunque todos pueden ser todo, en su base hay pequeñas diferencias que pueden hacer que un viaje no sea las tres cosas a la vez. Vamos a verlo con más detalle.
Empecemos con un viaje ecológico. Un viaje ecológico estará siempre planeado de la forma más respetuosa con el medio ambiente, buscando generar el menor impacto en este mediante la elección de los medios de transporte, de los productos consumidos, etc.
¿Y eso no es un viaje sostenible? Sí, puede serlo, pero mientras un viaje ecológico se centra principalmente en el tema medioambiental, el viajero sostenible va más allá y expande la limitación de impacto a ámbitos sociales y económicos, contribuyendo a las economías locales comprando sus productos, contratando a guías locales, alojándose en alojamientos regentados por nativos en lugar de cadenas hoteleras, etc.
En cuanto a un viaje responsable, aquí sí que prácticamente no hay diferencia alguna. Cualquier viaje planeado para reducir nuestro impacto tanto a nivel local como global nos hará automáticamente viajeros responsables.
¿Qué tipo de actividades se hacen en ecoturismo?
En ecoturismo se hacen todo tipo de actividades relacionadas de una u otra forma con la naturaleza.
Pueden ser actividades agrarias, en las que aprendamos formas de cultivo -y de vida- de comunidades locales, rutas micológicas, observación de animales, incluso actividades de aventura como submarinismo, escalada, rutas en Mountain bike, etc.
¿Cómo planear un viaje sostenible?
Si estás pensando en empezar a viajar de forma sostenible, o ya lo haces, pero quieres algún consejo extra, no dejes de leer esta lista de consejos para planificar un viaje sostenible.
- Antes de partir, elige bien los medios de transporte e intenta minimizar el impacto. Recuerda: tracción humana (caminando, bicicleta, etc.) es lo menos contaminante, si no se puede, vehículos eléctricos y si no queda remedio, vehículos a motor, pero mejor colectivos que privados.
- Busca alojamientos y proveedores locales, de este modo incentivarás la economía local.
- Además de locales, busca alojamientos sostenibles, alimentados -en lo posible- por energías limpias, con políticas de reciclaje o reutilización de residuos, etc.
- Otra muy buena idea es alojarte con familias locales. Hay plataformas digitales que son especialistas en este tipo de alojamientos. ´
- Y hablando de plataformas digitales. Lleva todo en tu dispositivo electrónico (billetes, vouchers, seguro de viaje…) De este modo no generarás residuos de papeles, plásticos, etc.
- No compres souvenirs que provengan de organismos vivos. Colmillos de animales, conchas, caparazones, mandíbulas de tiburón… Esto provoca un daño enorme a algunas especies, que se ven diezmadas para satisfacer a los turistas.
- Evita espectáculos con animales en cautividad. Huye de delfinarios y similares, los animales de estos espectáculos están privados de libertad.
- Utiliza bien los recursos. No derroches agua o electricidad porque “está pagado”. Sé consecuente.




